Cautivo Imagen Actual

Realizada por D. Ricardo Rivera Martínez, en el año 1993. Fue bendecida el 19 de marzo de 1993, día de San José, por el Párroco de Santa María la Mayor D. Ildefonso González La Torre. Siendo padrinos Dª Eulalia Caño Sánchez y D. José Antonio Ruiz Luque.

El contrato se firma el día 1 de junio de 1992 entre el Vicepresidente D. José Antonio Ruiz Luque y el escultor D. Ricardo Rivera Martínez. Se  trata de una talla de cuerpo entero, realizada en madera de cedro de 1,73 metros, sobre una peana de 10 cm. en actitud dinámica y ligera flexión anterior, la mirada descendente y la boca entreabierta, con las manos cruzadas sobre el abdomen la derecha sobre la izquierda, anudadas con un cordón de oro que desciende del cuello y se prolonga hasta la parte baja de la túnica, con hueco en el torso para alojar en él, la mascarilla de la Imágen anterior. Anclada fuertemente a su correspondiente peana y tallado anatómicamente todo su cuerpo. Encarnada y policromada al uso tradicional de la imaginería sevillana con dos veladuras de óleo.

Pronto se pudo observar que Ésta no tardaría mucho en ganarse la admiración y devoción del pueblo de Alcaudete. La impresionante planta, la calidad escultórica innegable y el saber caminar de la cuadrilla de costaleros que poco a poco iban ganando en veteranía, lograban alcanzar un conjunto armonioso que se ganaba con facilidad el halago del público. Dicho halago ayudó a mitigar la pena de no volver a ver procesionar la imagen del Cautivo que en su día tallara José María Geronés, poseedora de unos ojos portentosos, fuentes de mirada cautivadora que invitaban a acercarse a la misma y que en tan sólo cinco años se había convertido en estampa imprescindible de nuestra Semana Santa.

Realizó su primer desfile procesional ese mismo año, estrenando túnica lisa en color blanco crudo realizada por el sastre sevillano Cerezal.

Es portado a hombros por veinticuatro costaleros, y acompañado inicialmente por hermanas penitentes, hasta que en el año 1.999 se crea el cuerpo de nazarenos de Ntro. Padre Jesús Cautivo
La imagen del Cautivo es de las llamadas de vestir, y alterna distintas túnicas, blanca en los años nones y cardenal en los pares, con la peculiaridad de que los años bisiestos viste una túnica cardenal que deja que deja al descubierto el torso y la espalda, siendo visible en la misma los estigmas de la flagelación, igualmente los hermanos penitentes cuando el Cristo viste de blanco llevan la capa y el antifaz de igual color y cuando lo hace de cardenal, la capa y el antifaz son de color cardenal.

LA ICONOGRAFÍA DEL CAUTIVO

Francisco Espinosa de los Monteros Sánchez (del libro del 25 aniversario)

1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Las representaciones de la pasión de Cristo han ido evolucionando a través de los siglos en relación directa con las circunstancias de la época. Se tardó algo de tiempo en empezar a representarlo y no fue hasta el siglo III que no encontramos sus primeras representaciones artísticas. En los primeros siglos y de acuerdo a la corriente teológica imperante, se representa a Jesús en su vertiente divina, despojándolo de cualquier huella de sufrimiento, Jesús era rey y como tal se representaba. No es sino hasta el siglo XIII siguiendo la vertiente ofrecida por San Francisco de Asís que se empieza a estudiar la humanidad de Jesús y se empiezan a mostrar los tormentos a los que sufrió el Redentor. Es una época de aparición de las grandes devociones medievales aunque en cuanto a la escultura el modelo que prevaleció fue el del crucificado.

Toda esta corriente termina de afirmarse en el siglo XVI en el cual podemos evidenciar varios elementos singulares. En primer lugar aparece la corona de espinas como parte del martirio en la cruz. Sabemos por los evangelios que no está nada claro si Cristo fue crucificado con o sin la corona de espinas y hasta estas fechas esta se había obviado. Ahora aparece más como un elemento de martirio que como un ejemplo de fidelidad al evangelio.

En segundo lugar en el siglo XVI se extiende la moda de vestir las imágenes y ataviarlas con joyas, en especial a partir de 1560-70 y a pesar de las reticencias mostradas al respecto en Trento.

El tercer elemento y desencadenante final de la evolución de las representaciones cristíferas es el ya mencionado Concilio de Trento (154-1564). En él se propicia la realización de imágenes de la Pasión de Jesús para hacérsela más cercana al pueblo llano.

Es por tanto en esa segunda mitad del siglo XVI cuando se extienden las representaciones de Nazarenos, Cristos Atados a la Columna, Entrada Triunfal, … y Cautivos. Hoy en día nos encontramos con unas 200 cofradías que rinden culto a la imagen del cautivo. Luego, en el siglo XVII aparecerán los grandes pasos de Misterio, pero esa es otra historia. Por último decir que la devoción al cautivo toma especial empuje a partir de la década de los 50 del pasado siglo, en particular por el aumento de la devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno de Madrid, popularmente conocido como el Cristo de Medinaceli.

2. JUSTIFICACIÓN TEOLÓGICA

Cuando nos paramos a analizar la figura del cautivo nos encontramos con distintas representaciones dependiendo del pasaje evangélico que se quiera representar. Así, en los cuatro evangelios se relata el pasaje del Prendimiento, hemos de suponer que a partir de este momento Jesús fue maniatado comenzando por tanto su cautiverio. Nos hablan también del Abandono de los Discípulos y de las Negaciones de Pedro, sin embargo, en el periplo de interrogatorios hay serias discrepancias. Lucas no hace referencia a la Coronación de Espinas, Juan es el único que habla de la Presentación al Pueblo y de la Sentencia con la corona de espinas. Desde este momento Jesús es cargado con la Cruz por lo que terminan las representaciones del cautivo.

La representación iconográfica nos muestra a Jesús maniatado por delante, con la mirada baja y triste, con o sin corona de espinas, con o sin sangre en la frente, cuello y manos; y cubierto de una túnica normalmente morada o blanca, lisa o bordada. El cautivo suele estar solo aunque en algunos pasajes evangélicos se justifica la presencia de otras figuras.

A la vista de la anteriormente comentado se hace difícil encontrar un criterio diferenciador en la iconografía del cautivo. Sin embargo, hay un elemento que nos puede ayudar a trazar una línea divisoria: la corona de espinas. Efectivamente, hablaremos de cautivos sin corona de espinas y con corona de espinas, con el episodio de los Azotes como tramo diferenciador. Otros elementos como el color de la túnica o la presencia o no de sangre nos podrían ofrecer dudas como veremos más adelante.

3. ICONOGRAFÍA DEL CAUTIVO SIN CORONA DE ESPINAS

Pertenecen a este grupo las representaciones del Redentor anteriores al episodio de los Azotes. Nos encontramos aquí con varios posibles pasajes:

  • Cautivo en el Abandono de los discípulos. Es quizás este el momento más correcto para representar al cautivo en solitario y está respaldado por todos los evangelios, justo después del Prendimiento.
  • Cautivo cruzando el torrente Cedrón. Este pasaje solo es relatado en el evangelio de San Juan e implica la presencia de otras figuras (soldados) en la representación.
  • Negaciones o Lágrimas de San Pedro. Respaldado de nuevo por los evangelios, el cautivo aparece de nuevo triste por las negaciones de su discípulo. Es un episodio muy correcto aunque implica de nuevo la presencia de otras figuras alrededor de Jesús.
  • Jesús ante Anás. Este episodio solo es relatado en el evangelio de San Juan e implica la presencia de figuras adicionales.
  • Jesús ante Caifás. Relatado en los evangelios de San Marcos y San Juan, ofrece connotaciones similares al anterior.
  • Jesús ante Pilatos. Este episodio no queda nada claro en los evangelios. En Marcos y Mateo se produce antes de los azotes y la coronación y una sola vez, en Lucas Pilatos interroga a Jesús dos veces, en Juan también intercalando los azotes y la coronación entre ambos pasajes.
  • Jesús ante Herodes. Este episodio es bastante singular ya que solo se relata en el evangelio de Lucas, este además muestra un dato revelador como es que tras el interrogatorio Jesús es vestido de blanco, decir que en aquella época (y todavía hoy en día) se vestía de blanco a los perturbados mentales. Con esta aclaración quedarían explicados los cautivos vestidos de blanco, pero luego la realidad es bastante distinta ya que se representa de blanco en otros pasajes distintos.
  • Sentencia. De nuevo un pasaje que ofrece dudas ya que en Marcos, Mateo y Lucas se produce antes de la coronación mientras en Juan se produce después.

Recapitulando, decir que por tanto el momento evangélico más acorde para representar a cristo cautivo en su soledad es el del Abandono de sus Discípulos a menos que se quiera representar algún pasaje en el cual Jesús esperaba en soledad, este episodio es bastante plausible ya que hay que recordar que Jesús pasó toda una noche de cautiverio en la cual probablemente no durmió yendo de un sitio para otro, acrecentando esto su sufrimiento corporal y mental.

Para finalizar comentar que se ha querido utilizar como elemento diferenciador en los cautivos la presencia de sangre en el rostro del Redentor. Hay que recordar que Jesús en el Huerto sudó sangre (hematohidrosis) y por lo tanto, este elemento no nos sirve como diferenciador a menos que aparezcan huellas de la corona de espinas o de la soga del cuello como acertadamente se ha representado en determinadas iconas.

4. ICONOGRAFÍA DEL CAUTIVO CON CORONA DE ESPINAS

Nos encontramos aquí con las representaciones del cautivo una vez azotado y coronado. Estos episodios son relatados en los evangelios de Marcos, Mateo y Juan; en todos ellos se hace referencia a la coronación y a la colocación de un manto púrpura aunque en los dos primeros se aclara que se le pusieron de nuevo sus vestiduras tras este episodio. Juan aclara que Jesús fue presentado al pueblo con el manto y la corona (estos serían los episodios de la Presentación y Ecce Homo) para luego encontrarnos con el episodio de la Sentencia joánico en el cual sí llevaba corona de espinas a diferencia de los pasajes de Marcos y Mateo.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto el episodio del cautivo con corona de espinas no termina de encajar con ninguno de los evangelios ya que aunque se pudiera estar hablando de Ecce Homo o Sentencia en ningún momento se aclara que se le quitara el manto a Jesús, además estos pasajes exigen la presencia de figuras secundarias para escenificar el pasaje adecuadamente. Queda por tanto la posibilidad de pensar que en algún momento se le quitara el manto y se le dejara en soledad con la corona y sus vestiduras, además la piedad popular ha querido ver en este modelo una representación más devota de la pasión del señor a pesar de no quedar clara su veracidad evangélica.

Alcaudete (Jaén)